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Notense los posters de Led Zeppelin y Pink Floyd

Como todos sabemos, Homero Jimeno Simpson es un ardiente fanatico del rock. En el capitulo en que termina actuando como fenomeno en Hallabalooza podemos ver claramente su procedencia de la vertiente mas progre del rock. Su banda favorita, como cita a menudo, es Grand Funk Railroad.

«Las loquísimas letras de Mark Farner, el poderoso bajo de Mel Schacher, la super bataca de Don Brewer»

En el final de la escena se puede escuchar en «Grandes exitos de Abba a Zeppelin, o sea Abbadeppelin» el tema «Mississippi Queen» de Mountain.

Por otro lado, en este capitulo tambien sentencia Don Homerone, que el rock alcanzó la perfección en 1974, como hecho cientifico. En el recuerdo se escucha “Frankenstein” de Edgar Winter.

«Sonido cuadrafónico, cama de agua y mis estrobos maestros… no puede haber vehiculo mas grueso»

En otro episodio, merced a una broma eclesiastica de su hijo Bart, Homero recuerda lo que solia hacer con Marge al ritmo de «In a gadda da vidda» de Iron Butterfly

Para finalizar este somero racconto de citas progresivas veremos a Homero gozando del solo de guitarra del tema «Two tickets to paradise» de Eddie Money.

«Ñam ñam ñam ñam ñam ñaaaaam… ay que buena guitarra»

Por ultimo, Troy McClure nos indica que hay mas de una forma de viajar en su pelicula “La Buena Onda del Tio Pepe y el fiasco de San Francisco” de circa 1970.

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“A la Cueva de Pueyrredón jamás fui. El que fue una vez fue Rodolfo García. Había gente que no conocíamos y que traía una onda que nos deslumbraba, por ejemplo, la primera vez que escuché a Claudio Gabis quedé anonadado, jamás había podido imaginar que un guitarrista acá tocara lo que tocaba Claudio en ese momento.”

“Me fui a Europa, el 10 de marzo, cumpleaños de mi hermana, le regalé a Pappo mi guitarra Dow, un modelo de Gibson que no baja de los 750 dólares sin estuche. Y se la regalé, la guitarra con la que compuse las canciones mas hermosas que hice para Almendra. Y para mí era una forma de mostrarle a Pappo que no existían solamente las guitarras con el volumen al mango. Que así como él me había inculcado algo de esa dureza del rock pesado, y la mano, copar y todo eso, por otro lado yo trataba de demostrarle que existía una fuente de ternura que él no podía ignorar. Fue como decirle, mirá, tomá, no te desprendas jamás de esto, para no traicionarme en tu vida, para darme tu fe, aunque no tocáramos nunca juntos, aunque jamás nos viéramos, pero como un acto de fe, una esperanza…¿Sabés que me fui a Europa y dos días después se la ofreció a Litto Nebbia por 160 lucas? Me acuerdo que yo estaba en una etapa de despojamiento tal, que esa guitarra… yo le dije a Emilio, “esta guitarra yo te la quiero regalar, porque a mí no me interesa tener nada, no quiero mas nada, no quiero ni el Marshall, ni las dos SG, ni la Repiso Huevo, ni nada..” Y Emilio me dijo: “Escuchame, dejate de joder, no seas boludo, esta guitarra la tenés que tocar vos porque es tuya”. Y me acuerdo que vino mi tío, y me dijo: “Luis, me llegó la noticia que querés regalar la guitarra. Yo te la compro”. Y yo le dije, no tío, no la vendo… y a los 15 días la regalé. Veía en mí como una respuesta espiritual. Desprenderme de esa guitarra era como si me arrancaran un brazo, porque estaba enamorado de ella al remango. Y supuse que ese acto iba a convencer a un tipo como Pappo, al que yo quería de una manera impresionante, quería tratar de que intercambiáramos el mensaje. De que se sintiera influenciado por mí de la misma manera en que yo me había sentido influenciado por él. Estaba loco ¡qué querés! Esa es mi etapa recurrente, paranoica, obsesiva, enfermiza, y de la cual tengo las peores noticias. La peor información me vino en esa época, en esos momentos”.

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